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GUERRAS

Si los Árabes viven en paz no habrá peligro de guerras atómicas. No conviertan el Corán en motivo de guerra, no caigan en el error de repetir la Inquisición y Las Cruzadas que utilizaron la Biblia para matar y obligar a los humanos a ser Católicos. Vivimos en libre albedrío y podemos elegir la religión sin miedo a la muerte.

Los Árabes en su empeño por vivir en guerras no se han dado cuenta que la tierra prometida siempre la han tenido. Pero el hombre en su empeño por dividir las tierras creó una cantidad de países que en realidad son ciudades hermanas.

Son el pueblo elegido que siempre buscaron ya que:

Pero en algunos países Árabes hay líderes con la mente y el espíritu áridos como el desierto al convertir los sabios mensajes recopilados de los Maestros en un instrumento de guerra.

Hay suficiente desierto para todo el mundo árabe y la Tierra Santa no es Belén, es todo el desierto arábigo.

Los judíos abran sus ojos y entiendan que no son una raza diferente, también son Árabes y deben vivir como hermanos con sus vecinos.

Ser religioso no es ser espiritual. El Corán no predica religión ni guerras, es un conjunto de sabios mensajes transmitidos por los Grandes Maestros.

El mundo árabe debería ser un solo país, integrado por estados dirigidos por cada Jeque quienes suministren parte de su riqueza para que el pueblo coma.

Los europeos se están uniendo con una sola moneda y libre frontera pero la Yugoslavia dividida por religiones se siguen matando.

En el nuevo continente vivimos sin guerras y hay libertad de culto.

Los asiáticos respetan a sus ancestros, ancianos y conservan sus raíces. El pueblo asiático vive entre la meditación y el trabajo duro pero no tienen libertad plena y sufren de superpoblación. Tienen claro el concepto del amor la lealtad y la jerarquía.

Sin guerra hay paz terrenal, que es lo que se necesita para lograr la paz interior y ser todos felices, cada cual siguiendo el culto que más le guste. Cuando logres esa paz interna verás que las riquezas terrenales no son nada comparada con la riqueza interior.

Los países desarrollados tienen dinero y conocimientos científicos, no tienen guerras con sus vecinos pero tienen odios raciales y el odio no deja que las personas evolucionen espiritualmente.

Los países subdesarrollados por la codicia y las apariencias, están contaminados por una plaga llamada corrupción. Su guerra es con los políticos.

Debe comenzar el desarme espontáneo de los pueblos. El líder que no lo haga llevara a su pueblo a crear un Karma tan grande que no los dejará evolucionar y se mantendrán eternamente en este plano. Cada pueblo tiene el gobernante que merece, si no desean al que los dirige a guerras constantes deben guardar ayuno continuo hasta que logren la reflexión de su Líder o Presidente.

Los humanos hemos creado nuestras propias celdas, nosotros nos privamos de la libertad creando fronteras (Países) y creando barreras religiosas. No hemos aceptado que venimos al mundo a evolucionar en libre albedrío.

Los gobernantes deben cultivar el perdón y no la guerra para que sus pueblos evolucionen.

Ninguno de los Grandes Maestros fue religioso, por ejemplo: Buda no fue Budista, Jesús no fue católico.

Estas fronteras y barreras lo que han traído es odio en los corazones de millones de personas mientras hay odio no hay evolución.

La verdadera guerra santa es la que debemos tener dentro del YO. Declare la guerra a:

               

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