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LOS AYUNOS

Saber alimentarse es parte de la espiritualidad, pero cuando hablamos de Ayunos espirituales nos referimos a pasar un día sin ingerir alimentos, no decir malas palabras y no tener malos pensamientos. Cuando no ingerimos alimentos estamos limpiando de toxinas nuestro cuerpo físico, al no decir malas palabras estamos controlando nuestro cuerpo emocional (las palabras son decretos) y al no tener malos pensamientos estamos controlando nuestra mente y no alimentamos a los Egrégores.

El día de ayuno voluntario debe ser tranquilo, apacible y armonioso, estará a prueba tu equilibrio, tu paciencia y comprensión. Si te pones de mal humor estas perdiendo el tiempo, recuerda que la meta es ser un ser imperturbable, no permitas que el entorno interfiera, cuando se presenten situaciones difíciles demuestra tu control.

Dale un descanso al aparato digestivo para que elimine las toxinas del cuerpo, raciona la comida y el licor, recuerda que todo en exceso hace daño, reduce al mínimo el consumo de carne roja y elimina las grasas, aumenta el consumo de ensaladas, frutas y cereales. Luego que has aprendido a alimentarte sana y racionalmente podrás ayunar voluntariamente con frecuencia.

Los ayunos pueden ser sin ingerir alimentos o ingiriendo frutas, jugos o agua. Trata de hacerlo una ves al mes (máximo un día por semana). Así no necesitarás de dietas y verás como tu cuerpo comienza a rebajar porque irás eliminando las grasas y toxinas. No sentirás hambre y podrás acompañar a otros en sus comidas sin sentir ansiedad, porque sabrás que ese día, se estará alimentando tu espíritu.

El mejor día para el ayuno es el viernes y le sigue el día martes, notarás que en esos días tu meditación será profunda y aprenderás a controlar tus sentidos. Las mejores horas para meditar son las del alba, pero si no puede intenta a las 6 a.m., 12 m, 6 p.m. y 12 p.m. Cuando aprenda hacer ayunos voluntarios notará que ese día tendrá excelentes resultados.

 

               

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